Domingo



Domingo

            En parte hubiese preferido asumir la responsabilidad y decirle que era culpable. Hubiese sido más fácil.
            Simplemente habríamos tenido una charla de dimisión donde ella me repetiría cuanto me ama, que puedo contar indefinidas veces con su ayuda, etc.
            Me habría sonreído, me habría vuelto a amar al instante. Pero no, elegí el camino de la verdad. Bueno, no es que lo elegí, solo hice lo correcto.
            Sin embargo otras veces sus pensamientos me condicionaban. Si ella me decía que yo estaba mal, aún siendo mentira, de inmediato me sentía mal. Su pensamiento era sistemáticamente el mío también.
            Por eso, con mucha tristeza, lo pensé: Si realmente hubiera sacado las pastillas de su cartera, ahora no estaríamos peleadas porque yo lo hubiera confesado y todo estaría bien. 
            Pensé: Y ¿Si realmente lo hago? No soporto que estemos peleadas. No soporto que me acusen de algo que no cometí. Por favor, no me culpes por haber elegido bien esta vez. No me odies por elegir el afuera, en lugar de tu cómoda y conocida compañía.
            Sé que te puedo pedir perdón por millones de cosas que hice pero no me pidas que lo haga por aquello que precisamente no hice.
            Sigo sintiéndome asolada, terriblemente asperenzada (Un poco depresiva también) pero jamás haría eso de lo que me acusas. Al menos no ahora. No quiero nunca más volver a sentirme de la manera que me sentía antes. (Perdón si a veces no puedo distinguir el antes y el ahora; el panorama es confuso, como verás)
            Y hoy sentí algo distinto. Me sentí asquerosa por ser humana. Estaba afuera, observando el cielo que tenía muchas ganas de llorar (¿No es hermoso pensar que cuando llueve, el cielo llora?). Le dije: Dale, cielito querido, hace semanas que tenés ganas. No te aguantes más. Quizá viéndote a vos, me contagias. ¡Qué bien me haría!
            Y cieló. Ejem, quise decir que el cielo finalmente rieló. ¡Y con qué ganas! Al principio con timidez, ya después fue un espectáculo hermoso.
Bueno, como les decía estaba observándolo y pensando en que la naturaleza siempre es sabia. Eso es lo horrible de ser humano; que si bien seremos sabios –es decir, absorbemos muy bien la información aunque no signifique que la entendamos-,  nuestra naturaleza tiende a ser autodestructiva. En cambio en la naturaleza todo encaja a la perfección: Un ciclo perfecto. Nosotros no entramos en esa categoría.
            Lo que llegamos a darle es únicamente consecuencia de nuestras acciones anteriores. Construimos reservas naturales porque previamente destruimos cientos de bosques, para limpiar nuestra querida conciencia.
            ¿Qué derecho tengo yo a regar todas esas hermosas plantas que tengo en mi balcón? (Porque tengo es un sinónimo de posesión). Si las hubiese dejado en su hábitat natural en lugar de arrancarles sus raíces, ahora no tendría que cuestionarme los cuidados que requiere. Porque primariamente –antes de ejercer la ejecución e invadir su ecosistema-, las plantas pertenecían a otro lugar, no a mi balcón. Y repito: ¿Qué derecho tengo yo a quitarles eso?
            Latinoamérica detesta lo que hicieron Colón y los españoles al invadir y masacrar estos terrenos. De acuerdo, estamos todos en la misma sintonía. Pero solo porque las plantas no caminan o los animales no hablan nuestro mismo idioma, ¿Nos da el pase libre para hacerles lo mismo?
            Actualmente estoy asistiendo a un espacio en un parque en la Capital Federal dedicado a una huerta orgánica. Es hermoso. Puedo afirmar que desde que estoy en contacto con la naturaleza mi calidad de vida ha mejorado un poco más. PERO (Porque siempre existe uno) si intentara llevar la lógica de lo escrito arriba, ¿No es algo hipócrita de mi parte que solo me interese MI calidad de vida y no la de las plantas o animales? Si nacen en determinado lugar, no es casualidad; es porque las condiciones climáticas lo permitieron. ¿Por qué seríamos tan crueles de intentar reproducir al ser vivo en nuestro propio espacio? Una huerta, por ejemplo. Algunos podrán decirme que la planta se siente feliz rodeada de gente que sí le importa, que la cuida, etc. Ok, pero dado que la señora planta no habla nuestra lengua para comunicar sus intenciones, ¿Vas a seguir afirmando que ésta no sería igual o mayormente feliz en su hábitat natural? ¿Quién dijo que un perro siempre es más feliz al lado de sus dueños humanos que en libertad? Ambos, animales y vegetación, están establecidos para nacer en ciertas condiciones ambientales. Si nosotros decidimos moverlos a donde se nos plazca, no es porque de verdad creamos que serán más felices. ¡ES PORQUE HACEMOS TODO SEGÚN NUESTRA CONVENIENCIA!
            ¿Aún, de verdad, existen dudas al respecto? (En serio).
            Plantamos semillas de vegetales cerca nuestro así podemos producirlas –el famoso mercado nacional-, y no tendremos que comprarlas a otro país. Y luego esto se divide en sub-categorías. Volvemos a plantarlas, por poner un ejemplo, en la huerta así no tengo que traerlas de San Juan porque eso me saldría más caro. Entonces, ¿Qué resulta más cómodo, económico y accesible?
            Ahora todos –me incluyo- concordamos que estar en contacto con la naturaleza hace muy bien. ¿No les digo que desde que…? Sí, eso. Pero ¿Por qué en lugar de armar una huerta no voy a donde crece originariamente aquello que cultivo?
            Sí, ya sé. Si quisiera algo que solo, por ejemplo, se genera naturalmente en China, ¿Cómo diablos llego hasta allá? Supongamos que me las arreglo para viajar pero ¿Cuántas veces podría ir? ¿Una, dos veces?
            En fin, de todas formas todo esto que expongo arriba es demasiado utópico e irreal. Por más que lo planteo seriamente no podría ponerme de acuerdo conmigo misma porque sí,  la mayoría de las veces estoy pensando en nosotros como seres humanos y no en el bienestar de la naturaleza. Si me hace bien asistir a la huerta, ¿No debería dejar de lado esto que acabo de decir?
Igual es importante tenerlo siempre presente para muchos actos vandálicos que realiza el hombre y que podría costarnos muy caro. La existencia misma, quizá.
            Y no sé si todo esto surgió producto del asombroso libro de Clarice Lispector que leí o por una serie futurista que estoy viendo pero ¡Bienvenidos sean, pensamientos distintos!
            Por primera vez hoy me vi reflejada en la Naturaleza y pensé: Podríamos ofrecerles tantas cosas pero ella las negará todas. No necesita nada nuestro, en cambio nosotros la necesitamos en su totalidad. Por eso mismo deberíamos tratarla mejor.
            Me sentí asquerosa por ser humana. Pero ¡Ey! Eso es algo positivo.
            Tienen que dejar de importarme tanto las opiniones de mis pares; al final y al cabo no somos nada comparado con el enorme universo que nos rodea. Y también sé que la gente no suele pensar en esto porque tanta inmensidad asusta, ¿Verdad? Pero a veces es necesario.
            Quiero confiar en que la Naturaleza sabrá defenderse de nuestras manos manchadas de sangre. Si alguien tiene que desaparecer de la faz de la Tierra, somos nosotros. No Ella. Nunca Ella.

Comentarios

  1. No te comas tanto la cabeza. El mundo es dinámico y en el no representamos nada ni tú ni yo. Estamos todo el día estropeándolo todo, todo. Pero no importa. Jodernos, joder a los demás....No somos tan importantes, efímeros e insignificantes.

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